viernes 9 de enero de 2009

Capítulo 22

Invítame a mi

Sirius se encogió de hombros y fue tras su amigo, las chicas acordaron no volver a tocar el tema de Frank y esperar a que lo que fuera a suceder, sucediera; después se dedicaron a platicar de banalidades y cerca de las 10:00 p.m. Marlene subió a su cuarto y las chicas se encaminaron al suyo, Alice escuchó que alguien la llamaba y estuvo a punto de no voltear, por si era Frank el interesado, hasta que se dio cuenta que el merodeador de los anteojos la llamaba.
- ¡¡Ay!! ¡¡Mi pluma!! –exclamó fingiendo sorpresa- ahora subo
- ¿Soy tu pluma? –preguntó James divertido
- Claro que no, pero no le iba a decir a Lily el verdadero motivo por el que me quedaba…
- Me odia ¿verdad?
- No, no es que te odie, solo que odia tu inmadurez
- ¿Inmaduro yo? –puso carita de niño inocente
- Si no te conociera, te compraría la carita de inmediato…
- Bueno, entonces ¿Qué? ¿Qué quieres que le haga al llorica de Snape?
- Nada –suspiró Alice negando con la cabeza
- ¿¿¿Cómo que nada???
- No James, mira tú me agradas, de verdad y quiero que Lily se dé cuenta que en realidad la quieres… y eso no va a suceder si no dejas de comportarte como un niño…
- Eso no es cierto Alice y tú lo sabes, Evans me odia, ya lo intenté todo, ya traté de ser bueno, ya la dejé tranquila, ya le pedí hasta el cansancio que saliera conmigo, ya hasta intenté darle olvidarla saliendo con Tracy y nada funciona…
- ¿Has dejado de lado tus bromitas tontas…? ¿has dejado de molestar a Snape?
- ¿Por qué Lily ama a Snape y no a mí?
- ¿Quién te dijo que Lily lo amara?
- No lo sé de cierto, lo supongo…
- No creo que lo ame, simplemente son amigos… mira… no debería de decirte esto, pero la he visto varias veces sufrir por las actitudes que tomas, no me dice nada, pero me doy cuenta, tu última idiotez, como ya te lo dije el otro día, fue comenzar a salir con Trace, mira, ahorita ganaste puntos por salvar a Marlene, no lo eches a perder atacando a Snape y menos por causa mía.
- Pero la escuchaste hace unos momentos Alice, ella no me ama… -James parecía desesperado de verdad-
- No todavía, pero ¿no tu mismo le aseguraste que se iba a dar cuenta que te quería?
- Eso solo lo dije para ver qué efecto tenía en ella, pero ya viste, ni se inmutó…
- Créemelo, Lily no es tan difícil de comprender, solo que no quiere pasar a ser una más de tus admiradoras, no quiere salir lastimada…
- Yo no haría eso…
- Pues demuéstraselo… no seas bruto James… ya no hagas más tonterías… Buenas noches
Se despidió del chico y subió a su habitación; James se quedó pensando en las palabras de la chica, sería verdad que Lily lo quisiera si dejara de lado las bromas con sus amigos, no, no lo creía, eso también lo había intentado y solo había conseguido que Snape se burlara de él en tres ocasiones seguidas, claro que cuando quiso intentar la cuarta, James lo había mandado a la enfermería y Lily se había enojado más… Alice estaba equivocada, Lily no iba a ceder por nada de este mundo, debía dejar que se diera cuenta que en realidad lo quería, muy en el fondo, pero la quería, además ¿no se trataba de eso el amor? De aceptar al otro tal como es, si él cambiara, Lily no amaría a James Potter, sino a la sombra de lo que una vez fue… ni modo, si Alice no quería hacerle nada a Quejicus no le iba a insistir, pero no iba a dejar su venganza destinada al equipo de Slytherin.
*************************
Los días comenzaron a avanzar demasiado rápido para el gusto de todos y los exámenes previos a las vacaciones de navidad comenzaron a abrumarlos, claro que nadie estaba más agobiado que los de quinto y séptimo curso, si querían irse a casa sin demasiados deberes, tendrían que aprobar estos exámenes con muy buena nota, de lo contrario, los maestros ya les habían advertido que les dejarían montones de tareas para su preparación de los exámenes TIMOS y ÉXTASIS, que presentarían en Junio respectivamente.
Lily, Alice y Mary se pasaban horas en la biblioteca, mientras Marlene se divertía volando en el campo de Quidditch, no es que a ella no le importaran los exámenes, simplemente ella no tenía que preocuparse demasiado, ya lo había hecho un año antes y ya se preocuparía un años después; por parte de los chicos, solo Remus y Peter se ponían a estudiar, el primero como parte de su personalidad responsable y decidida a sacar buenas notas, el segundo, porque era demasiado atarantado como para darse el lujo de no estudiar; caso contrario de James y Sirius, quienes se la pasaban volando con Marlene o tonteando con las chicas de otros cursos y casas.
Frank había intentado en un par de ocasiones más acercarse a Alice; sin embargo no había tenido oportunidad de hablar realmente con ella, ya que Marlene lo miraba amenazadoramente y Alice no le daba oportunidad de hilar mucho sus ideas; James seguía saliendo con Tracy, aunque esta relación era más de amigos que de novios, la chica se había convertido en una gran confidente y a su vez en un bálsamo para sus momentos de dolor. Hannah y Remus seguían saliendo, aunque con tantos deberes, no encontraban tanto tiempo en realidad para estar juntos y a Remus comenzaba a atormentarle la idea de que debía de ser sincero con su novia y contarle lo de su licantropía. Sirius se había alejado de Mary desde que la había visto coqueteando con Thomas Hurd-Wood un chico de Slytherin conocido por tirarse a cualquiera que usara falda; y aunque no lo dijera, lo había herido en su orgullo el hecho de que Mary pudiera acercarse a ese tipo. En cuanto a la venganza de los merodeadores hacia el equipo de Slytherin, habían preferido no hacer algún ataque físico, sino que optaron por la humillación pública.
**********************************Flash Back*************************************
- ¿Estás seguro que funciona Colagusano? –preguntaba ansioso Sirius
- Claro que funciona, Remus me ayudó a comprobar los pasos
- ¿Lunático está de acuerdo? –James parecía sorprendido
- No, obviamente no le dije que la quería para esto, le dije que era para ayudarle a Grace en una de sus tareas.
- Bueno, de algo nos sirvió esa pequeña Hufflepuff –remató Sirius- ahora solo a esperar que esos imbéciles pasen por aquí; Wingardum Leviosa –apuntó a unos baldes llenos de algo que parecía agua y los elevó en medio del corredor.
- Allá vienen, estate listo… -lo azuzó James
En efecto, James había visto venir a cuatro de los siete jugadores del equipo de las serpientes; Avery, Wilkes, Rosier y Regulus caminaban apresuradamente rumbo al comedor sin pensar en lo que les esperaba.
- Sirius… viene tu hermano –le previno James
- Pues mucho mejor –sonrió con malicia el chico
- ¿Estás seguro? Quizá él no tuvo mucho que ver –se acobardó Peter- después de todo él estaba buscando la snitch
- Vamos Peter es parte del equipo ¿Qué no?
- Shhh… ahora
- Finite incantatem –susurró Sirius y lo baldes cayeron sobre los cuatro chicos
- ¡¡Maldita sea!! –exclamó Avery- ¿Quién demonios…?
- Jajaja –James y Sirius salieron de detrás del arco dónde se escondieron
- ¿Les gustó el agua? ven que no es bonito –Sirius recordó el incidente con Lily
- ¿Esto lo haces por esa niñata? –lo retó Wilkes- créeme que eso fue más divertido y mucho más satisfactorio
- No te equivoques mastodonte, esto no lo hacemos por ninguna niña –James no se imaginó que hablaban de Lily, pensó ellos se referían a que Sirius se querría vengar de Thomas por lo de Mary- esto lo hacemos para que vean que de mí y de mi equipo no se burlan…
- Jajaja, pues que grande estuvo tu venganza eh Potter, hermanito querido –esta vez el que reía era Regulus- esto se termina con un simple hechizo para secar, creo que están perdiendo sus habilidades… vámonos, no quiero que la desagradable compañía de estos tres me quite el apetito
- ¿Tres? –Rosier parecía confundido
- Claro, no ves que el cobarde de Pettigrew como siempre se esconde detrás de la capa de mi hermanito… -Peter que seguía tras el arco se alarmó al escuchar al hermano menor de Sirius
- Vámonos pues –comenzó a caminar Avery mientras sacaba su varita para comenzar a secarse.
- ¿Cuánto tarda en comenzar a hacer efecto? –preguntó Sirius
- Mmmm pues cerca de diez minutos después de haberse secado…
- Jajaja, entonces tenemos tiempo de llegar al comedor y ver el espectáculo…
Los tres se dirigieron al comedor y encontraron a Remus sentado junto a Lily y sus amigas, James sabía que Alice se molestaría cuando viera que no había seguido su consejo, pero a estas alturas ya no había nada que hacer, además, en esta ocasión esas serpientes se merecían lo que estaba a punto de pasarles… con reloj en mano, los tres merodeadores precisaron el momento en el cual el hechizo comenzó a hacer efecto en sus enemigos.
- ¡Regulus, ¿Qué le pasa a tu ropa?! –preguntó alarmada su novia, cuando la ropa del chico comenzó a transparentarse y su piel se hizo visible.
- ¿Qué dem…? –entonces miró a Wilkes, Rosier y Avery que estaban igual de pasmados que él y comprendió todo, volteó la mirada hacia la mesa de los Gryffindor y vio a su hermano y compañía desternillados de risa- ¡¡Maldita sea!!
Los cuatro chicos de Slytherin salieron corriendo del Gran Comedor en medio de chiflidos y burlas por parte de las cuatro casas, ya que ni sus propios compañeros pudieron aguantar la risa al verlos salir tapándose únicamente con las manos.
Los chicos salieron bien librada después de esa, ya que la única prueba que se tenía contra ellos era la palabra de los cuatro Slytherin, así que a los profesores no les quedó más remedio que dar por olvidado el asunto, el único que no lo dio por olvidado fue el profesor Slughorn, quien consideraba que ya era suficiente el castigo que él les había dado a sus alumnos, como para que los de Gryffindor se burlaran de ellos, así que durante sus clases se había visto particularmente estricto; Alice por supuesto que retó a James y le advirtió que de seguir así, ella poco podría hacer para mejorar el concepto que Lily tenía de él.
**************************** Fin del Flash Back************************************
- Que nervios, hoy nos dan los resultados de los exámenes y mañana nos vamos a casa –Alice parecía nerviosa ante los resultados de sus exámenes- ¿creen que nos dejen tarea?
- No, no deberían, en realidad nos esforzamos –le respondió Mary desde el cuarto de baño
- Ya verás que no nos dejan nada de tarea Al –la tranquilizó Lily- y ¿Qué van a hacer en sus vacaciones?
- Pues mis padres quieren que vayamos a Irlanda con mis tíos, aunque a mí no me agrada mucho la idea –refunfuñó Mary saliendo del baño
- ¿Por qué?
- Porque este año toca pasar las fiestas con la familia de mi padre y allá todos serán muggles, la verdad me gusta más cuando la pasamos con la familia de mi mamá, al menos ahí hay cosas interesantes…
- Pues cuando quieras te cambio el lugar eh –rebatió Alice- de menos para ti hay variación, no que en casa, toda la vida hacemos lo mismo, las mismas comidas, las mismas luces, casi hasta los mismos regalos…
- ¿Por qué no vienes a mi casa? –a invitó Lily- digo si es que no te desespera estar entre puros muggles
- ¿Estás de broma Lily? ¡¡Me encantaría!! Pero no sé si en casa me dejen pasar las navidades contigo, ya sabes que eso de las festividades familiares es algo que les causa mucha roncha.
- Pues ya sabes, si quieres y te dejan venir, eres bienvenida.
- Gracias Lily, bueno pues vámonos porque si no, ya no alcanzamos a desayunar
Después de pasar por todas las clases, Lily tuvo parcialmente la razón y es que ni a ella ni a Alice les asignaron deberes, sin embargo, a Mary la profesora de Astronomía le había dejado un par de redacciones sobre las constelaciones.
- Sirius te podría ayudar –sugirió Alice- después de todo, toda su familia lleva nombres de estrellas de constelaciones
- Sí, pero de mucho no me ha de servir, puesto que no lo veré en todas las vacaciones.
- Pero pueden mandarse cartas ¿no?
- Claro, seguro que en casa de mis tíos les parezca lo más normal que una lechuza entre en medio de la sala y me deje carta, además del gusto que le daría a la madre de Sirius saber que mantiene correspondencia con alguien como yo.
- Créeme que a mi madre le molesta mi sola presencia, no necesita otra excusa –Sirius había llegado junto a las chicas- así que ya sabes que puedes escribirme cuando quieras, cosa que no te recomendaría en el caso de Hurd-Wood, ya que seguro que su fanática familia seguro que te investiga los antecedentes.
- ¿Celoso Sirius? –Mary lo miró con una sonrisita-
- No, solo que los funerales no me sientan bien –se dio por ofendido y se alejó de su lado
- ¿Qué ganas con hacerlo refunfuñar eh Mary? –le inquirió Marlene
- Pues la simple satisfacción de que vea que así como yo no soy única para él, él tampoco lo es para mí.
El banquete previo a la partida de los alumnos no tuvo más sorpresas para los habitantes del castillo; aquellos que debían realizar tareas en vacaciones, se apresuraban a pedir las anotaciones de sus compañeros o sacar textos de la biblioteca; está de más decir que él único que recibió tarea en el grupo de los merodeadores fue Peter, quien se afanaba en pedirle a Remus que lo dejase visitarlo en vacaciones. La última noche en la sala común tampoco trajo sorpresas; al día siguiente la mayoría de los alumnos hacían fila para esperar un carruaje que los lleva a la estación de Hogsmade.
- Entonces que Alice ¿Te espero en casa el miércoles? –Lily parecía muy emocionada por el hecho de que su amiga pasase la navidad en su casa y se lo reiteraba en ese momento mientras esperaban un carruaje
- Ay Lily, si por mi fuera, date por seguro que ni siquiera llegaría a casa, pero no creo que mis padres me dejen zafarme tan fácil de este asunto.
- Bueno pues entonces no queda más que platicar al regreso de las vacaciones…
En esos momentos (siempre tan inoportuno) apareció Severus Snape en una de las esquinas del castillo; la presencia del pálido joven no pasó inadvertida por Mary quien de inmediato volteó a ver a su amiga y trató –inútilmente- de retenerla; después de decirles que no tardaría nada, fue hacia donde estaba su amigo.
- Severus ¿Dónde está tu baúl?
- Pues donde había de estar, sino en mi cuarto
- No vas a ir a casa…
- Vamos Lily, sabes que si por mi fuera no iría a casa ni en vacaciones de verano, sino es porque nos obligan, yo no saldría del castillo
- Pero… entonces no te veré en estas dos semanas
- Eso es lo único que me desagrada; por cierto, tengo algo para ti –algo sonrojado por lo que estaba a punto de hacer, pero tomando valor de quien sabe dónde, sacó del bolsillo de su túnica una cajita envuelta en papel morado y gran listón amarillo y se la extendió a la chica.
- ¡¡¡Ay Severus!!! ¡Qué pena! Yo no tengo nada para ti –le respondió tomando la cajita que el chico le ofrecía
- No necesitas darme nada Lily, con el simple hecho de que seas mi amiga me basta y me sobra… -sin darse cuenta se sonrojó aún más.
- Muchas gracias –esta vez se acercó y lo abrazó durante, lo que a al chico le parecieron años- de verdad, eres mejor amigo que yo…
- ¡¡Espera!! No lo abras, no al menos hasta el jueves por la mañana –le advirtió al ver que Lily estaba dispuesta a abrir el paquete en ese instante- ¿lo prometes?
- No es justo; la tentación es muy grande…
- Debes prometérmelo –esta vez agregó un tono solemne a su voz
- Está bien; te lo prometo –en ese momento la voz de Mary la llamó a gritos; un carruaje estaba esperándola- bueno, me voy, espero que la pases mejor aquí que en casa –se acercó y lo besó sonoramente en ambas mejillas- FELICES FIESTAS –alcanzó a gritar una vez dentro del carruaje mientras este ya avanzaba hacia la salida del colegio.
Los merodeadores, en especial Remus, trataban de convencer a James para que no hiciese otra de sus locuras amorosas por Lily Evans, pero ninguna de estas dio resultado, bien dicen que en estado de enamoramiento, las personas realizan las mayores tonterías con tal de llegar al corazón del ser amado; para James no era desconocido que Lily había invitado a Alice a pasar las vacaciones en su casa, por consiguiente, el hubiese deseado de todo corazón recibir la misma invitación y decidió tomar la iniciativa.
- Vamos Lily, ¿Qué hay en la cajita? –le instigaba Mary cuando llegaron a la estación del Expreso de Hogwarts en la estación de Hogsmade
- Un regalo… para mi…
- ¿Segura que no es un hechizo asesino o torturador? –exclamó Mary con acidez
- Si segura… ya dejen de lado eso quieren, vamos a buscar compartimento.
En cuanto entraron en el vagón del tren, Lily se arrepintió hasta de llevar ese nombre; por todos lado había estrellas con su nombre y flechas señalando hacia el último de los compartimentos del vagón; Lily quiso evitar la vergüenza que seguramente estaba a punto de pasar intentando entrar en cualquiera de los compartimentos que precedían a aquel que le señalaban las flechas; sin embargo, pronto se dio cuenta de que todo estaba fríamente calculado y ninguno de los compartimentos le permitía la entrada. No encontrando más remedio, se apresuró a llegar al lugar indicado antes de que los demás alumnos hicieran su aparición. Dentro del compartimento había una enorme caja envuelta en papel rojo con un enorme listón verde; sobre el listón se encontraba un pergamino que rezaba “ábreme por favor Lily Evans” sin detenerse a pensar, Lily jaló uno de los extremos del listón y los cuatro lados de la caja cayeron dejando ver a un James Potter de pie en la misma pose que la escultura del David de Miguel Ángel (aunque claro está James llevaba ropa) con un letrero a sus pies que decía “a mí no me invitas esta navidad” Lily volteó de manera indignada hacia donde estaba Alice, quien solo se concentraba en evitar soltar la carcajada.
- Te lo voy a decir una sola vez Potter ¡¡FUERA!!
- Entonces… de la invitación
- ¡¡¡FUERA!!! –esta vez sus ojos lanzaron chispas de enojo y James comprendió que a Lily no le había causado gracia su chistecito; en cuanto el chico salió del compartimento, Alice soltó la carcajada junto con Mary, mientras Lily agachaba la cabeza avergonzada y furiosa.
- Vamos Lily, no me dirás que no fue un gesto de lo más encantador –rio Mary
- …. –la pelirroja tomó asiento y no respondió nada; en ese momento llegó Marlene corriendo
- ¿Qué te hizo Potter, Lily?
- Ven Marlene, ven, James se vio de lo más original y gracioso…
- No fue gracioso –la interrumpió Lily
- Bueno quizá no, pero si fue tierno –Mary le contó lo que había hecho el merodeador mientras Marlene negaba con la cabeza y fruncía el ceño
- ¿Por qué a mí? –se quejó Lily y comenzó a llorar
- Lily… -Alice se arrodilló frente a su amiga- yo… lo siento, no debí decir nada acerca de que me invitaste… es que… ¿lo odias Lily? ¿odias a James?
- Yo… no es que odie –sollozó Lily- es solo que… es tan niño… y no puede dejar de acosarme
- Es que le gustas –expuso Mary quien seguía soltando risillas disimuladas
- Pero ¿por qué se porta como un idiota? ¿por qué me avergüenza cada que tiene oportunidad?
- Es su forma de demostrarte que te quiere, además así es él
- Pues yo no quiero a alguien que se porte como si tuviera ocho años
- Si él cambiara, digo si se portara más serio ¿lo querrías? –le preguntó Alice
- No… creo que no, no…
- ¿Por qué no? –volvió a instigar Alice, mientras Mary seguía riendo
- Ya déjala Alice y tu contrólate Mary, no creo que les pareciera muy agradable si ustedes fueran las que recibieran todas esas “muestras graciosas y tiernas” Potter tendrá sus cualidades, nadie se las niega, pero también sabemos que es un presumido además de un conquistador de primera, ¿Quién nos asegura que no quiere a Lily solo por capricho? ¿Quién dice que no la va a botar como a tantas otras? Y si tanto la quiere ¿Por qué aún sigue saliendo con Trace?
Ninguna respondió, el tren avanzaba rápidamente entre las colinas nevadas y los largos túneles oscuros; después de permanecer calladas durante mucho rato, volvieron a platicar evitando a toda costa el tema del merodeador; cuando llegaron al andén 9 y ¾ prometieron escribirse, menos Mary, pues reiteró que en casa de sus tíos no sabían acerca de la magia de ella y de su madre.
Detrás de la barrera los padres de Lily la esperaban impacientemente y por primera vez, Petunia iba con ellos, parecía horrorizada de ver a tantos jóvenes materializarse al atravesar la pared que tenía enfrente, cuando vio salir a su hermana rodeada de las tres chicas que la abrazaban cariñosamente, le entraron unas ganas de salir de ahí, pero sabía que sus padres la matarían.
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- Oye James… ¿no son esos los padres de Lily? –le señaló Sirius a su amigo
- Si, si son
- Y ¿Quién será esa chica tan fea que está con ellos?
- Ni idea, quizá trabaje para su familia
- ¿de quién hablan? –se acercó Remus y Sirius le señaló con la cabeza hacia donde los tres Evans esperaban a Lily- ¡¡¡ah!!! Así que esa es su hermana
- ¿¿¿Hermana??? ¿¿¿De quién??? –preguntaron los chicos al unísono
- Pues de Lily, de quien si no, digo por eso está con sus papás…
- ¿¿Lily tiene una hermana?? –James parecía sumamente sorprendido- ¿Por qué no va al colegio? No se ve tan grande…
- Eso no es importante, lo verdaderamente de cuestionarse, es ¿Por qué es tan fea?
- No seas así Sirius –pidió Remus- no va al colegio, porque ella no es bruja.
- Pues sea muggle o no, a esa chica, lo feo nadie se lo quita…
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- Lily debería darse prisa, ¿Por qué no la llaman para poder irnos? –Petunia lloriqueaba
- Déjala Tuney, no ves que se está despidiendo de sus amigas –respondió condescendientemente su madre; de repente Lily los vio y jaló a Alice con ella
- ¡¡Mamá!! ¡¡Papá!! ¡¡Tuney!! –corrió y abrazó a sus padres al mismo tiempo; cuando intentó abrazar a su hermana, esta solo volteó la cara, por lo que Lily se detuvo en seco- Mamá, ¿recuerdas a Alice?
- ¿Qué no era más alta y con el cabello castaño?
- No mamá, esa era Marlene, allá está mira –le señaló a la chica que camina rumbo a la salida del brazo de su hermano mayor.
- Alice… Alice… Alice… -se esforzaba por recordar la señora Evans – ¡¡¡ah!!! Si ya recuerdo, la chica de la tienda de túnicas el año pasado ¿cómo has estado Alice?
- Muy bien señora, ¿y ustedes?
- Igual de bien cariño y…
- Espera mamá, la intención de traer a Alice es… que la he invitado a pasar Navidad con nosotros… ¿verdad que puede?
- Bueno cariño, no sé si se pueda, digo… Alice debe estar acostumbrada a la magia, quizá la eche de menos en casa, además de que bueno…
- ¡¡No!! No puede ir a casa –interrumpió Petunia de manera tajante
- Tuney… -intentó conciliar el Sr. Evans
- No papá, esta chica no puede ir a casa, lo prometieron –miró suplicante a sus padres.
- Lily, si hay problemas, de verdad yo… -interrumpió Alice.
- No, no tiene por qué haber problema –Lily comenzó a molestarse y Alice divisó a su padre a tiempo de evitar una disputa mayor.
- Sabes que Lily, quizá sea en otra ocasión; ahí está papá y seguro que tiene prisa, escríbeme y nos vemos en enero; Felices Fiestas Señores Evans –Alice le dio un fugaz beso de despedida en la mejilla y se alejó corriendo.
- ¿Por qué te portas así? –le gritó Lily a su hermana
- Lily, este no es el momento ni el lugar… -la tomó su padre del brazo
- No papá –se soltó Lily- es injusto que la única vez que quiero llevar a alguien a casa, Tuney lo eche todo a perder
- Yo no me opondría si invitaras a personas normales…
- Podrías dejar tus dramas para otro momento… -le gritó Lily
- Lilianne, Petunia, -interrumpió la Sra. Evans- pueden guardar silencio, vámonos a casa…
La familia se dirigió a la salida de la estación para ir a casa, no lejos de ahí, Remus sostenía a James del brazo para que no se acercara a ellos, pues siempre más intuitivo, Lupin había notado que Lily discutía sobre algo y considerando que estaría molesta, la presencia de James era una de las cosas que menos hubiera deseado en el momento.

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Bueno, pues ahí está, no me gustó mucho el final del capítulo, pero es que si seguía con la escena tendría que alargarlo mucho más y he preferido dejarlo para el próximo y poner el capítulo antes de lo previsto…. Gracias por todo… ya saben que sus comentarios son lo importante para mi….

lunes 29 de diciembre de 2008

Capítulo 21

Desobedécela

Alice se detuvo en seco y pensó que de nada había servido no ir a desayunar; aunque era inevitable ese encuentro le hubiera gustado posponerlo más. No sabía cómo reaccionar ni que decirle, tenía ganas de hechizarlo y causarle algún daño permanente, tenía ganas de abrazarse a él y que le dijera que todo había sido un invento, tenía ganas –también- de salir corriendo e ir a llorar a la habitación del séptimo piso. Pero no hizo ninguna de las tres cosas; simplemente se quedó ahí parada, mirándolo con sus profundos ojos negros.
- Alice…. –musitó Frank
- ¿Mmmmmm?
- No… no sé… no sé cómo empezar… como explicarte –sabía que Alice estaba enojada
- No soy tonta Longbottom… bueno, a veces creo que si soy un poco… -se había dicho que esperaría a escuchar la versión de Frank, pero al tenerlo enfrente, no supo por qué la había invadido una rabia profunda en contra del chico
- ¿Longbottom? –sabía que eso no era muy buena señal y temió que ella no hubiera recibido su carta- ¿Recibiste mi carta?
- Ese es su apellido ¿no señor? –Alice comenzó a ser sarcástica- y si, si recibí su carta.
- Entonces… ¿quieres que te llame Srita. Staunton? –intentó bromear
- Me da igual sabe –sintió como si un gran trozo de manzana se le hubiese atorado en la garganta
- Alice… -Frank parecía desesperado y dio un paso hacía ella
- ¡¡ALTO!! No des un paso más –tragó saliva para evitar que la voz se le quebrara- no sé como fui a pensar que podrías fijarte en alguien como yo
- Alice… no… yo…
- ¡¡¡¡¡CALLATE!!!!! –le volvió a gritar asustando esta vez a unos chicos de primero que iban retrasados- Aunque sea deja desahogarme, déjame sacar todo el dolor que me está carcomiendo por dentro –ahora ya no evitó el llanto, dejó que gruesas y abundantes lágrimas resbalaran por sus redondas mejillas- no debí escucharte, ¡demonios! ¿Por qué creí en tus palabras? Si querías aumentar tu ego me lo hubieras dicho, no tenias la necesidad de decir que me querías… igual te hubiera declarado mi amor… no tenías que mentir… y después, esa carta llena de mentiras…
- Es que no Alice… -se sabía derrotado y le dolía verla llorar- no te mentí…
- ¡¡QUE TE CALLES!! ¿No has hecho ya suficiente daño?
- Quiero explicarte… -al chico le ardían los ojos y estaba a punto de llorar
- ¡¡¿¿EXPLICARME??!! ¿Qué quieres explicarme? ¿Cómo se desarrolla una cena de compromiso? –Alice quería ser cruel con él- ¿El lugar dónde van a vivir? Ah no, ya sé, quieres explicarme como pasarán su noche de bodas…
- ¡¡BASTA!! –ahora fue él quien le gritó- YA BASTA; ¿no ves que yo también estoy sufriendo? ¿No ves que yo también te amo?
- Vaya manera de demostrarlo
- ¡¡Fue mi madre!! Alice… tú no sabes como es ella…
- Ya entiendo, si no eres capaz de defenderme frente a tu madre… no serás capaz de defenderme ante nada.
Ya no lo dejó responder, caminó de frente dispuesta a salir lo antes posible, al pasar al lado de Frank este la tomó por el brazo e intentó besarla; Alice tomó fuerza y le volteó la cara de una cachetada, él la soltó y la chica salió corriendo rumbo al séptimo piso.
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- No me está gustando que Alice no haya llegado a clase –le susurro Mary a Lily- ¿Qué tal que Frank le hizo algo?
- Frank no le haría nada Mary, creo que lo mejor es que arreglen sus cosas desde ahora.
Las chicas habían visto a Frank en la sala común y sabían que estaba esperando a su amiga. Marlene –de hecho- se había acercado para advertirle que tomaría venganza si hacia llorar a Alice, aunque las tres sabía que las lágrimas serían inevitables. De repente, la puerta del aula se abrió y las chicas armaron griterío
- ¡¡Jamsie!! Bienvenido –una chica de Hufflepuff se lanzó a sus brazos y James la recibió dándole un sonoro beso en la mejilla.
- Sr. Potter, haga el favor de pasar y sentarse sin causar alborotos –le pidió el profesor
- Pero profesor –intervino Sirius- ¿acaso no le da gusto que James ya esté bien? –se puso de pie, caminó hasta donde estaba su amigo y le dio un abrazo
- ¿Creíste que te iba a dejar todas estas hermosuras para ti solo? –James le respondió el abrazo y se despeinó el cabello mirando directamente a las chicas que lo miraban casi con adoración.
- Bienvenido Sr. Potter, me da gusto que ya esté recuperado, pero haga el favor de sentarse
- Si profesor –Sirius lo presidió hasta sus lugares.
- Me da mucho gusto que ya estés bien James –le sonrió Mary cuando el merodeador pasó a su lado
- Gracias Mary
James observo a Mary e inmediatamente volteó la mirada hacia Lily con la firme esperanza de que ella también le dijera algo, pero la pelirroja ni siquiera lo miró, se mantuvo quieta en su lugar y mirando al frente; el chico siguió su camino y se sentó detrás de Remus quien le dio una palmada en el hombro y unas palabras de bienvenida.
- ¿No le vas a decir nada?-le preguntó Mary a su amiga
- No, no puedo… no quiero darle entrada… -le contestó y comenzó a anotar rápidamente lo que el profesor colocaba en el pizarrón.
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La hora de la comida llegó y Alice seguía sin aparecer, Mary y Lily corrieron donde Marlene, quien les confirmó que Frank tampoco había asistido a sus clases.
- No están juntos –aseguró Lily
- ¿Y tú cómo sabes? Ninguno de los dos ha aparecido… quizás… puede que si estén juntos –expresó Mary
- Pero Alice no estaría con él… no después de lo que le hizo –rebatió Lily
- Ella no es tú Lily… Frank es su adoración
- Si, podrá ser su mundo Mary, pero Alice no es tonta –intervino Marlene- Lily tiene razón… lo que podemos hacer es ir y ver si Frank está en los dormitorios
- No creo que esté ahí –exclamó Mary como si fuera lo más obvio del mundo
- Pues es el único lugar donde se me ocurre revisar –respondió Marlene y se encaminó a la torre de Gryffindor, Lily y Mary la siguieron de cerca
Las chicas corrían tras Marlene quien subía las escaleras a grandes zancadas, pasaron por el hueco del retrato y se encontraron de frente con la figura bajita y regordeta de Peter.
- ¡¡Pettigrew!! –le gritó Marlene ocasionando que el chico pegara un salto
- Ah… McDonald –respondió con una risilla nerviosa
- ¿Sabes si Longbottom está en su habitación?
- Si, si que está
- ¿Solo?
- Pues… eso no sé… lo escuché hablar pero no oí que le respondieran
- ¿Qué dijo?
- Mmmmmm…. Pues primero solo se rio y después dijo algo como: “De menos no tendré que verla por el momento…”
- Ya sacó boleto –exclamó Marlene enfurecida y corrió escaleras arriba
- ¡¡Marlene!! –Mary y Lily se asustaron y corrieron tras ella, dejando a Peter sin saber que pasaba; no la alcanzaron hasta que la chica se detuvo frente a la puerta de la habitación.
- ¿Longbottom? –Marlene tocó la puerta queriendo parecer educada- ¿Podemos hablar?
- ------------- -no recibió respuesta
- ¿A no? Pues si no es por las buenas… -su paciencia era poca y abrió la puerta de una patada- será por las malas
- ¿Qué demonios te pasa McKinnon? –Frank saltó asustado desde su cama-
- Cállate idiota –Marlene podía ser muy agresiva cuando quería- si no quieres que te cause un daño cerebral permanente –Lily y Mary permanecían en el marco de la puerta
- ¿Qué quieres? –por primera vez Frank parecía molesto
- ¿Todavía preguntas? ¿Dónde está Alice?
- Y yo que se… -contestó irritado
- ¿Qué le dijiste? –levantó su varita y le apuntó directo a la cara- ¿por qué te estabas riendo?
- Eso es algo que a ti no te importa –él también levantó su varita- ahora, las tres, FUERA DE MI CUARTO
Marlene no sabía si salirse o ya de plano lanzarle un hechizo, pero Mary y Lily decidieron por ella y la jalaron fuera del cuarto. Frank se quedó respirando ruidosamente y pensado dónde se había metido Alice… Era cierto, había reído y si, había reído de felicidad, de alegría, de alegría de no tener que verla ni ese ni en muchos días, claro está que no era en Alice en quien pensaba cuando se rió, sino en Amelie, de quien acababa de recibir una carta en la que le notificaba que no se trasladaría a Inglaterra al menos hasta el próximo año, que prefería terminar el curso en Beauxbatons y que prometía ir en Navidad para pasar esas festividades con él; lo que Frank no sabía era que Amelie se quedaba en Francia no porque fuese muy apegada a su país, sino por una razón de mucho más peso.
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Peter bajó corriendo de la torre y fue a encontrarse con los merodeadores bajo el árbol más cercano al lago.
- Bueno, ¿Qué ustedes no piensan vengarme? –exclamó James, llevaba toda la mañana queriendo expresarlo
- James… -comenzó Remus con la intención de dejar las cosas hasta ahí
- Pues claro que si –saltó Sirius- ya lo hubiéramos hecho de no ser porque ya conoces a Remus –dijo, mirando al referido con indulgencia- y sabes que este otro es medio cobarde…
- ¡¡Eso no es verdad!! –se defendió Peter- yo no soy cobarde
- Así que tuve que esperarte- continuó Sirius como si no hubiese sido interrumpido- para poder llevar a cabo el plan de ataque
- Muy bien pensado –remarcó James- y bien ¿Cuál es el plan?
- ¡¡No!! –se interpuso Remus- No hay ningún plan ¡Ya basta! –los tres lo miraron asombrados
- ¿Qué te pasa Lunático?
- Me pasa que como prefecto no puedo permitir esta conspiración –respondió con fingido tono de responsabilidad
- No me salgas con pavadas Remus –Sirius estaba dispuesto a seguir adelante- ¿o qué? ¿nos vas a acusar?
- ¿o quizás nos vas a castigar? –aventuró Peter, logrando la aceptación de Sirius y una mirada de reproche por parte de Remus
- Saben que no –dijo ladeando la cabeza y mirándolos alternadamente- pero le diré a Lily dónde están –esta vez se dirigió a James
Sirius se quedó callado, estaba claro que consideraba esa amenazaba mucho más fuerte que el hecho de que lo castigará, además de considerarlo un golpe bajo por parte de su amigo puesto que James no se arriesgaría –otra vez- ante Lily o al menos eso creyó hasta que James exclamó fuerte y claro
- Dile lo que quieras, no voy a permitir que esos desgraciados crean que pueden hechizarme cuando quieran, solo porque una chiquilla chineada y engreída me vaya a castigar
- Así se habla –lo animó Sirius mientras Remus negaba con la cabeza- y ahora que queda claro quién “NO” participará, podemos ir a otro lado ¿vienes Colagusano?
- Si, claro que… -miró a Remus- si voy
Remus se quedó viendo como los tres chicos caminaba hacia el castillo, ahora no sabía qué hacer, había confiado en que James desistiera cuando le mencionara lo de Lily, pero viendo la situación, no sabía si decirle o no a la pelirroja.
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Marlene apenas podía contenerse de la furia que sentía contra Frank, estaba claro que el estaba de lo más feliz y tranquilo con lo que respectaba a su matrimonio y que los sentimientos de Alice le valían un reverendo cacahuate. Alice y Lily la acompañaban por los pasillos, todavía falta media hora para que comenzaran las clases de la tarde y no había querido permanecer en la sala común, habían comprendido que Alice se acercaría a ellas cuando estuviera lista para hablar. Iban caminando por los pasillos cuando Lily se excuso y les dijo que siguieran sin ella, las chicas miraron al final del pasillo por el que acababan de pasar y vieron la pálida y flacucha figura de Severus Snape sentada en el alféizar de la ventana.
- Lily… -suspiró Mary
- Tengo asuntos que tratar con él… -comenzó Lily
- ¿Justo ahora?
- Si, justo ahora
Mary quiso retobar nuevamente, pero Marlene la tomó del brazo y la hizo seguir caminando, Lily le dedicó una mirada de agradecimiento a su amiga y esta le regresó otra de algo que Lily no supo identificar entre la complicidad y la desaprobación. Sabía que tenía que hablar con Severus antes de que estuvieran juntos otra vez todos los implicados en lo de la noche anterior.
- -¿Sev? –lo llamó cariñosamente para no asustarle
- ¡Lily! –se sorprendido de la presencia de la chica, arrugó la hoja que tenía en la mano y la metió en el bolsillo de su túnica- ¿Cómo estás? ¿Qué pasó? ¿Te han hecho algo?
- No, no me han hecho nada, estoy bien… bueno medio bien
- ¿Por?
- Cosas de chicas, es que Alice.
- Ah ya, es verdad, supe que Longbottom ya regresó
- Sí, pero eso no es lo importante ¿Quería preguntarte…? Lo que me hicieron anoche…
- ---------- -el chico bajó la mirada en silencio
- Era una maldición imperdonable ¿verdad?
- Si –le respondió lanzando un suspiro- era la maldición cruciatus para torturar…
- ¿Tú sabes usarla?
- ¡¡Lily!! -ahora si levanto la vista y la miró asustado
- ¿Sabes usarla? –insistió
- -------------- -no respondió, pero asintió lentamente con la cabeza
- ¿Cómo se hace?
- Lily –suplicó- no me dirás que piensas usarla
- No, claro que no, pero has de recordar una máxima de los hechizos, “Para protegerse y defenderse de un hechizo… -comenzó
- Hay que entenderlo primero –completó Severus
- Así es… entonces… ¿me vas a decir?
- Tienes que desearlo –dijo casi en susurro y midiendo cada letra- debes querer hacer daño más que nada en el mundo, se necesita tener una gran cantidad de odio dentro de ti para llevarlo a cabo y no debes perder la concentración… sobre todo cuando estas aprendiendo… estoy seguro que Wilkes no estaba más que probando… no creo que sea lo suficientemente capaz de realiza un hechizo así –terminó haciendo un desdén con la mirada
- Entonces… ¿es peor? –a Lily le tembló la voz
- Si –la miró a los ojos y sintió un profundo deseo de abrazarla- es peor, es una tortura lenta y dolorosa… no tienes idea
- ¿Tú la tienes?
- No… no más allá de lo que viviste
- Es horrible… -le volvió a temblar la voz y lo miró directamente a los ojos
- Lo van a pagar –se bajó del alféizar entornando los ojos- eso te lo juro
- No Severus… no te metas en problemas…
- Ellos son los que se metieron en problemas –le respondió apretando los puños.
- Hazlo por mí… -se acercó y le tomó las manos.
- Es que lo hago por ti… -al sentir sus suaves manos, dejó de apretar los puños- lo hago para protegerte…
- Entonces aléjate de ellos… Severus… por favor…
- Ya hablamos de eso Lily… no empecemos otra vez…
- No quiero perderte –esta vez se abrazó al chico que se quedó sorprendido
- Es que no lo vas a hacer… siempre estaré contigo… siempre estaré de tu lado… -reaccionó y la abrazó
- No puedes estar de mi lado si te unes a aquellos que buscan la pureza de la sangre…
- Vamos Lily, no recuerdas que yo tampoco soy “sangre pura” ¿acaso no tengo el asqueroso legado de mi padre corriendo por mis venas?
- Pero ellos te aceptan –se separó un poco sin dejar de abrazarlo y lo miró a los ojos- por favor Severus, aléjate de ellos…
- No puedo Lily… -la miró unos instantes y después desvió la mirada- no puedo… es muy complicado… no lo entenderías…
- Pues explícame, explícame porque estás con ellos… ¿crees que no debería tener magia?
- Escúchame Lily… -la separó y la tomó de los brazos mirándola fijamente a los ojos- NUNCA haré NADA que pueda dañarte; SIEMPRE voy a estar ahí por ti y para ti… tu eres la persona más mágica que conozco, la situación de tu nacimiento es circunstancial… por mucho que cambien las cosas primero prefiero morir antes de hacerte daño, pero no me pidas que deje mi lugar con ellos, porque no lo haré
Lily miró la determinación en los ojos de su amigo, esa determinación que le conocía tan bien; sabía que él no cambiaría de parecer aunque ella se lo pidiera, lo había hecho tantas veces que ya comenzaba a rendirse, pero sabía que una vez que él decidiera unirse a los “mortífagos” formalmente, no habría manera de que siguieran siendo amigos, y eso la lastimaba profundamente. Estaba a punto de establecer su argumento nuevamente cuando vio a Alice atravesar el pasillo y salió corriendo tras ella, no sin antes aclararle a Snape que su plática no había terminado.
- ¡¡Alice!!
- Lily… -la chica volteo al escuchar a su amiga llamarla
- Ay Alice ¿Dónde has estado? –llegó junto a ella y la abrazó
- Quería estar sola –le respondió el abrazo- necesitaba estar sola
- ¿Quieres hablar sobre… eso?
- No hay nada que hablar Lily, ustedes saben las cosas, él estúpido de Longbottom pretende que crea que me quiere… ¿Cómo me puede querer si me lastima tanto?
- Ya lo sé… él no te quiere… es solo que tiene un ego tan grande que quiere verte a sus pies… pero no lo va a lograr… y ni ganas le van a quedar después de la visita que Marlene le hizo hace un rato
- ¿Visita?
Lily le contó de cómo la había ido a Frank para que les dijera dónde estaba y de cómo Marlene había pateado la puerta; a Alice le causó mucha gracia el imaginarse la cara de Frank al ver a su amiga en actitud tan amenazadora. Lily le ocultó el hecho de lo que Peter había escuchado, se encaminaron a la mazmorra y encontraron a Mary platicando animadamente con los tres merodeadores.
- ¡¡Lily, Alice!! Vengan miren que bonita –la chica sostenía la foto de una bebe con el cabello de un rosa muy chillante
- ¿Quién es? –la única que se acercó curiosa fue Alice
- Es la hija de mi prima Andrómeda, ¡a que heredó mi galanura!
- No eches a perder a la niña tan pronto –se burló Mary
- ¿No te gustan los bebes Evans? –esta vez fue James quien la invitó a ver la foto
- Yo… si… claro que me gustan es que… bueno en realidad…
- ¿Qué? ¿En realidad lo que te molesta es que sea de mi familia? –preguntó Sirius viéndola con sus profundos ojos azules.
- No, claro que no, la niña no tiene la culpa –se dio cuenta de que comenzaba a usar un tono de reproche y se arrepintió de inmediato- además es muy bonita
- Si y tiene una gran cualidad, es metamorfomaga –se enorgulleció Sirius
- ¡Wow! A mi me hubiera gustado serlo –exclamó Alice- ha de ser genial cambiar de apariencia a voluntad

En ese momento la puerta de la mazmorra se abrió y entraron a clases, Lily trató de apartarse de James y se quedó rezagada con Sirius
- ¿Todo bien, Evans?
- ¿De qué?
- Sabes a que me refiero…
- Si... todo bien… yo… si –respondió entrecortadamente y entró en la mazmorra
La clase se llevó normalmente, Lily observó a Snape trabajando solo en la primera mesa de la fila y se dio cuenta que Avery, Wilkes y Rosier lo miraban intrigados y cuchicheaban entre ellos. El final de las clases llegó y pudieron reunirse con Marlene en la sala común:
- Pero que no habías dicho que ibas a esperar a que Frank te dijera que pasaba
- No hay nada que explicar Mary, él no va a desobedecer a su madre y me queda muy claro
- Creo que es lo mejor Al –comenzó Lily- si de verdad te quisiera, le habría dicho a su madre
- Pero quizás su madre no sea tan comprensiva –intervino Mary- que tal que es como la mamá de Sirius, ya saben, impositiva y mandona
- Si, así es –afirmó Marlene
- ¿Y tú cómo sabes? -preguntó Lily
- La vi varias veces en esas reuniones que realizan los trabajadores del ministerio; antes de que el Sr. Longbottom muriera, ellos iban cada año, ahora por supuesto ya no van; pero desde aquellos días pude ver que la señora es muy especialita, hasta el marido la obedecía ciegamente, creo que por eso Frank es tan acomplejado.
- Pues de cualquier forma, Frank debería de ser valiente y declarar su amor por Alice libremente… -mantuvo Lily
- Ojala y esa treta me funcionara a mi –la voz varonil de James llegó a oídos de Lily
- ¿Sabes por qué no te funciona? –se volteó la pelirroja y lo encaró
- Si me dijeras, todo podría ser mejor… -le respondió ilusionado
- Porque a diferencia de su situación, YO NO ESTOY ENAMORADA DE TI
- Ya déjalo James, yo no te arrastres así – Sirius estaba a su lado
- Algún día te vas a dar cuenta que siempre me has querido… eso te lo juro –le respondió el chico, se dio la media vuelta y se fue, dejando a todos sin saber que decir
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Solo dos palabras: Perdón (por la tardanza) Gracias (por su paciencia)